viernes, 12 de febrero de 2016

Cuando la información nos intoxica

¿Quién no se ha visto desbordado por la información en un momento dado?. En los últimos años, el volumen de información que recibimos a diario vía televisión , correo electrónico, internet, móviles, etc. ha aumentado de una forma exponencial difícil de prever hasta hace unas décadas. Habitualmente nuestra respuesta ante esta avalancha es la angustia y el estrés, debido a la mala o nula capacidad de gestión que hacemos de toda esa información.
 
Ya en 1.996, Alfons Cornella llamó "infoxicación" a este fenómeno por el cual la sobreinformación se vuelve tóxica hasta el punto de hacernos perder, no ya la productividad sino hasta el equilibrio personal, por el sobreesfuerzo que nos genera la incapacidad de  desconectar nuestra mente.
 
Según los expertos, tendríamos que ser capaces de establecer cuales son los cinco temas de interés fundamental para nosotros ahora mismo y cuales los cinco secundarios. Dentro de esos temas, tenemos que detectar cual es la información crítica (que no podemos dejar de tener a día de hoy) cual la interesante (quizá pueda interesarnos en un futuro próximo) y cual la que no nos genera más que problemas con su gestión ya que no nos interesa para nada a corto plazo (información fatal)
 
Sin embargo, el problema no radica en la propia información (está claro que lo que para unos es completamente inútil puede ser crítico para otros) el problema, tal y como Clay Shirky nos indica, está en el filtro que utilizamos para obtener resultados en nuestras búsquedas de información. En internet, acostumbramos a utilizar buscadores genéricos que ofrecen millones de resultados, pero que dejan fuera toda esa parte que los expertos llaman la internet oculta. Entonces ¿cómo buscar y dónde buscar? Se pueden utilizar buscadores más potentes, que ajustan su búsqueda a nuestro interés real, con motores de búsqueda temáticos o con preguntas consecutivas, por ejemplo, para ofrecernos respuestas específicas y en número infinitamente menor.
 
Finalmente, es innegable que la tecnología ha supuesto un vuelco en el desarrollo de la actividad empresarial y que cada vez más la información es fundamental en nuestro desempeño profesional. Pero es imprescindible que las empresas empiecen a darse cuenta de que las políticas de gestión del conocimiento por sí solas, no solventarán el problema de la productividad personal. Es necesario formar a los trabajadores en esa gestión (al igual que ocurre, por ejemplo, en el ámbito de la prevención de riesgos laborales)

No hay comentarios:

Publicar un comentario